La Casa Roja

Es una de las hostales más antiguas y con mayor capacidad de Santiago, que se caracteriza por su estilo colonial y por ofrecer precios económicos para los extranjeros. Además de entregar instalaciones más sofisticadas que las que solían tener los hostales de antaño. Desde una cuidada decoración interior, hasta servicios de cafetería, tours, entre otros.

Por: Santiago para extranjeros

La casona data de 1903, aproximadamente, y como lo indica su nombre, hoy luce su fachada neoclásica completamente pintada de rojo. Sus dueños Tatiana Geldrez y Simon Shalders partieron refaccionando de a poco la vivienda, que en total, alcanza los 1.400 m2. Abrieron la hostal en febrero de 2002, ya que vieron en el barrio Brasil un gran potencial.

La Casa Roja en sus inicios contaba con 20 camas, pero poco a poco fueron aumentado su capacidad hasta llegar a 98 en la actualidad. Posee espacios comunes como el comedor, salas de estar, de computación y una enorme cocina de libre uso. Además cuenta con un amplio jardín con palmeras y una piscina conectada con paneles solares. A un costado de la piscina hay una pequeña cancha de cricket y para los huéspedes más fiesteros también hay un pub del cual pueden disfrutar.

Verano e invierno son las temporadas altas de esta hostal donde su capacidad siempre está copada Barbara Pinilla, administradora de La Casa Roja comenta que “el hecho de haber mantenido su arquitectura antigua nos ha permitido destacar entre otras hostales.”

Aparte de brindar el servicio de hospedaje La Casa Roja también ofrece servicios de lavandería, taxi, clases de español, los tours de La Bicicleta Verde y además promocionan las fiestas de Miércoles Po. Maelle estudiante francesa de intercambio comenta que “es un lugar genial porque les ofrecen muchos panoramas para realizar a buen precio.”

Sus precios varían según la temporada, en verano las piezas compartidas van desde los $6000 a $8000 diarios, una privada sin baño a $25.000 y con baño a $30.000 en las dos últimas el precio incluye el desayuno. Sin embargo, si uno trabaja allí, como voluntario, 30 horas a la semana, ocupándose del bar, de acoger a los pasajeros y de limpiar la casa; se puede vivir en el hostal de manera gratuita (cama y desayuno incluidos).

Una de las cosas que favorece a esta hostal es que los empleados hablan distintos idiomas por lo cual se pueden comunicar sin ningún problema con los pasajeros y que la organización es buena. Por eso, el boca a boca funciona. Clémence, una estudiante francesa quien vivió allí durante 2 semanas afirma que “el sitio es súper bonito, y la gente muy buena onda. Recomiendo a cada uno que viene a Chile a vivir temporalmente en la Casa Roja”. El único problema de la hostal puede ser el hecho de que el lugar está lleno de extranjeros, son pocos chilenos viven ahi. Por lo cual los estudiantes de intercambio, no pueden conocer tan bien la cultura chilena ni tener la sensación que están viviendo una experiencia única. Por eso Clémence da el consejo de no vivir allí permanente, sobre todo porque “es complicado compartir habitaciones durante mucho tiempo”.

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